PRESENTACIÓN DE A VECES, CUANDO LLUEVE, NOS LLEGA EL OLOR DE LA SAL EN LA FUNDACIÓN RAFAEL ALBERTI
El pasado viernes 23 de abril tuvo lugar la presentación del nuevo libro de Raquel Zarazaga. El evento, enmarcado dentro de los actos oficiales de la Feria del Libro de El Puerto de Santa María, tuvo lugar en el la Fundación Rafael Alberti que tiene sede en la localidad.
En el día grande para el libro, y como clausura de la Feria del Libro de la localidad gaditana de El Puerto que este año ha homenajeado la figura del poeta Miguel Hernández, el Ayuntamiento de la ciudad junto con la colaboración de la Fundación Rafael Alberti, presentaron a las 20:00h el último poemario de Raquel Zarazaga A veces, cuando llueve, nos llega el olor de la sal. La tarde se prestaba a dejarse embriagar por los versos de la poeta bilbaína, como así atestiguó el numeroso público que acudió a acompañar a Raquel en la puesta de largo de su poemario. La presentación fue introducida por María Asunción Mateo, Presidenta de la Fundación y viuda de Rafael Alberti, quien introdujo a Enrique Moresco, alcalde de El Puerto, que quiso estar allí esa tarde para dar a conocer a los lectores a una poeta que aventuró va a despuntar en el panorama poético español, así como para homenajear a una mujer que ante todo posee como amiga. El poeta Julio Rivera se encargó de la lectura del prólogo del libro hecho por la también poeta Raquel Lanseros, que no pudo estar presente por problemas de agenda.
El editor Víctor Alija dio a los lectores congregados un esbozo de lo que consideraba eje central de la obra, usando para ello un fragmento del texto original de El Profeta, de Khalil Gibrán: “Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra vuestra comprensión. Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros conocer el dolor. Y, si pudiérais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría”. Esta -dijo- es la verdad que se esconde tras los versos y los poemas de Raquel Zarazaga. Poemas profundamente dolorosos que parecen escocer como heridas abiertas. Reflejos de una mujer que, como bien dice la autora, ha quedado rota y sin alas. No se confundan, A veces, cuando llueve, nos llega el olor de la sal no es un poemario que se rinde sin más ante el sufrimiento y la adversidad. Es una construcción constante hacia el futuro desde la propia experiencia, dura y complicada en ocasiones, hastiada y azotada en otras. Por ello, tomando de nuevo las palabras de Gibrán, este dolor no os puede parecer menos prodigioso que la alegría, porque con él la autora ha sanado las heridas -no ya del cuerpo- sino del alma, y deja la esencia de su mensaje contenida en una maravillosa botella de tintes azules como los del mar, para que otros la recojan y construyan sus baluartes a partir de sus versos.
A continuación, la poeta Raquel Zarazaga, introdujo a los asistentes a un hipnótico y bello recital donde mezcló los versos de su libro con una proyección de videos y archivos multimedia. Al finalizar firmó y dedicó ejemplares del poemario e invitó a los asistentes a reunirse de nuevo en el restaurante El Arriate donde el Ayuntamiento puso punto final a la Feria del Libro del año 2010.
A VECES, CUANDO LLUEVE, NOS LLEGA EL OLOR DE LA SAL, Raquel Zarazaga.
Me sumerjo con avidez en este último libro de Raquel Zarazaga que ella misma me hace llegar generosamente y casi en primicia. Con Raquel comparto, además del nombre propio, el amor por la provincia de Cádiz, mi tierra natal y su tierra adoptiva. Las dos hemos viajado respectivamente de Sur a Norte y de Norte a Sur, por tanto ambas sabemos muy bien que sobre la tierra no hay fronteras ni lindes, sino vías y caminos. Y donde existe un camino, se crea la posibilidad, el aprendizaje, la oportunidad inmediata de ser libres y crecer a lomos de esa libertad.
Tiene la poesía de Raquel Zarazaga un tono intimista, cercano, una transparencia que nace desde su yo poético pero se remansa indefectiblemente en el nosotros, creando ese espacio de comunicación universal que puede existir tan sólo entre dos corazones humanos liberados de escudos y armaduras. Zarazaga revela su lado más frágil y delicado, mujer con alas rotas que no renuncia sin embargo a la consciencia de su propio dolor, certeza desde la cual parte toda posibilidad de sanación. La sal escuece sobre las heridas, pero a la vez es capaz de curarlas. Esta dualidad entre lo nocivo y lo balsámico, sempiterna tensión entre opuestos, -el bien y el mal, el llanto y la alegría-, vertebra los poemas de Raquel en la misma medida que lo hace en el mundo real. Utiliza la poeta una rica simbología que incrusta gemas de brillo inigualable entre sus versos. Así, la sal, su consistencia, intitula parcialmente el poemario y representa el principal nutriente vitalicio, aunque a veces resulte excesivo en su contundencia, como todo alimento. Esta ambivalencia anteriormente mencionada es una constante captada por la lúcida mirada de Zarazaga: /Quién no capturó un error infinito./Somos tal como somos. /Mitad magia, mitad desorden./Mecánica combinatoria/de ángeles carnales./(…)/Cuando se levanta la bruma/y vuela la quimera/a veces menguamos, otras ardemos./Forma parte de nuestra condición.//
La poesía de Raquel es dulce, certera, sutil, y a la vez plenamente sensorial. Todos los recursos sensitivos son manejados con magistral eficacia por la autora, que logra transmitir al lector un mosaico de sensaciones vívidas y tangibles. En el universo de Zarazaga, el olor es símbolo de vida, de regocijo existencial dentro de un epicureísmo medido, racional, sin desmesuras. El olor de la sal nos llega a veces, cuando llueve. El olor es promesa y esperanza,/señal y sospecha,/bálsamo y hedor/. La lluvia es redentora, encarna la purificación y la renovación. Hay en la poeta un empeño optimista, una tácita creencia en las segundas oportunidades, en la posibilidad perpetua de reinvención de nosotros mismos: /Y aunque la lluvia de las lágrimas/venga de nuevo a buscarte los ojos/trocar piensas las horas del vacío/por verbos cálidos/-tu lengua vestida de rosas-/vocablos luminosos que te aparten/de las indignas súplicas/
Poesía limpia y directa, cargada de verdad, la que nos ofrece Raquel Zarazaga en este A veces, cuando llueve, nos llega el olor de la sal. Flor de hondo lamento esperanzado, letanía vivaz que deja en todo momento vislumbrar una puerta de salida: //El mundo se desdice en cada nunca,/incapaz de parar mi pánico./Con la lanza en el costado,/repto por la bruma./Y si la flor del alcohol/recoge mis deshechos,/en ella me abismo y remanso allí/la cesta derrochada/de mi niñez feliz,/liviana gracia entre las ruinas.//
Están a punto de adentrarse en los confines de un alma humana expuesta sin dobleces, con la hábil maestría de quien apenas concede importancia al arte de extraer el jugo de la belleza misma de la realidad. Disfruten del viaje y presten atentos oídos, su lirismo elegante y verdadero no les defraudará.
RAQUEL LANSEROS.

LIBRERÍAS RECOMENDADAS:
BABEL LIBROS San Juan de Dios, 20 18001 – Granada
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QiQ LIBROS San Francisco 11004 - Cádiz
A veces, cuando llueve, nos llega el olor de la sal
A la venta en librerías desde el 11 de marzo de 2010.
Khalil Gibrán ya escribió en El Profeta “Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra vuestra comprensión. Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros conocer el dolor. Y, si pudiérais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría”. Raquel Zarazaga desnuda en este nuevo poemario el espíritu de la mujer herida, el dolor del alma, la cicatriz imborrable e imperecedera al tiempo, justo como salvación única de la esencia vital de la poeta. A veces, cuando llueve... es el cristal traslúcido de la botella arrojada a la mar, el mensaje contenido a la espera de su llegada a la otra orilla.
El dolor eclosionado es tejido con maestría por Raquel Zarazaga en este poemario, una herida abierta en el interior del vientre, de la feminidad; una herida escrita bajo la quemazón necesaria de la sal que todo lo cicatriza. Cuando uno ha vaciado y horadado la tristeza, las dudas, los nombres que no se recuerdan, bajo la arena fina y húmeda, aguarda paciente bajo el martilleo infinito de la lluvia que se aleja venida del horizonte. Solo entonces se es capaz de percibir el olor húmedo de la sal arrebatada, agitada y henchida por las olas de la tormenta del alma. Y se espera, paciente, que el mensaje en la botella mitigue el dolor de quien convertido en semilla al fin eclosiona y germina.
Poesía limpia y directa, cargada de verdad, flor de hondo lamento esperanzado. Está a punto de adentrarse en los confines de un alma humana expuesta sin dobleces.
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Raquel Zarazaga
Poeta nacida en Bilbao.
Raquel nace en Bilbao cuando aún la ciudad latía al ritmo de los astilleros y los altos hornos. En su primer colegio aprende pronto a ponerle nombre a los sueños y le gusta. Pero no es hasta muchos años más tarde cuando cruza el espacio rumbo al Sur y se instala en la Bahía de Cádiz y en contacto con la Tertulia El Ermitaño donde codirige varias ediciones de la Bienal de Artes plásticas y literatura PLASTILÍRICA cuando empiezan a conocerse sus primeras creaciones. Y empiezan lecturas múltiples en la Fundación Caballero Bonald, en los Talleres de Poetas en el aula, en ciclos de lecturas como Diverso-Divino en Jerez, Haikus en Montenmedio, Mujeres de luz en la Fundación Alberti, Salón de Tarde en la Casa de las Mujeres de Jerez… y publicaciones en revistas literarias y virtuales como: La rosa profunda, Las afinidades electivas, Almiar, Hankover, Poemanía, Femiteca de “Ciudad de mujeres”… entre otras.
Publica IM-PROPIAS en la Colección de Poesía El Ermitaño con prólogo de Josefa Parra y en antologías varias: Café Central - Aula de Poesía de Sanlúcar de Barrameda… y en otras de próxima aparición : Escritos con tiza del grupo de Indocentes; Veintiuno de CVA Ediciones. Tiene inéditos otros títulos como: Poemas vegetales, Seda salvaje, El grano de trigo, Imaginario de la infancia y Hierba oliendo a carne que da nombre a su blog.





